LA LUCHA CONTRA EL PECADO

De: Julio Pellegrin

Todos sabemos que los cristianos somos personas que han sido llamadas por Cristo a pertenecer a su reino eterno, y esto implica varias cosas: que ya hemos sido liberados del poder del pecado, de la maldad, del diablo, del infierno, y de este siglo; sabemos que satanás ya no tiene dominio ni control sobre nosotros los que creemos, y que Cristo ha tomado parte como Señor de nuestras vidas y el Espíritu Santo como comandante de nuestro centro, como guía de nuestro desarrollo, quien maneja todos nuestros sentidos y controla todo lo que somos. Sabemos que estas verdades rigen nuestra vida y nos alientan a seguir adelante en nuestra vida cristiana, pero, muchas veces esta no es la realidad del cristiano de hoy.

El cristiano de hoy vive en una época la cual abunda el pecado, más proliferado que antes, y hay cristianos que estas verdades le suenan muy bonito al oído y las creen y las declaran, pero en su cotidianidad estas palabras son vacías y escriturales. Hay cristianos hoy que están viviendo como que si no lo fueran, desviándose de la verdad, y apartándose de Cristo en pos del mundo. Y la pregunta es: ¿Por Qué?…

¿Por qué hay tanta discordancia entre lo que se dice y lo que se hace?, ¿Por qué en los cultos los cristianos son “llenos” de Dios y fuera no lo son tanto?…

 Hay algunas verdades centrales que debemos notar, y la primera es que el cristiano tiene una lucha contra el pecado. Esta lucha es central en la vida del cristiano porque él está en un plano físico, pero que es controlado por dos esferas espirituales: “La luz y las tinieblas”; esto quiere decir, que cada acción y situación que acontece en el mundo tiene un trasfondo espiritual (Efesios 2:1-3; Filipenses 2:13).

Hoy por hoy, el cristiano está perdiendo esta lucha, porque no sabe cómo luchar, no sabe cómo enfrentar a satanás y sus demonios en esta lucha; por lo tanto, necesitamos conocer bien quiénes  somos, con qué contamos, y cómo podemos luchar.

La biblia dice que “…no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los gobernadores del mundo de las tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”(Efesios 6:12), Esto indica que: Primero, tenemos una lucha. Segundo, que nuestros enemigos no son los seres humanos de carne y hueso. Y Tercero, que nuestros verdaderos enemigos son las fuerzas diabólicas de las tinieblas, que operan o se dividen en niveles de autoridad, como comparándolos Pablo con el sistema de este mundo. Me dice que hay:

  • Principados (Los cuales son jefes asignados a determinadas áreas, que controlan ciertos territorios espirituales, estos pecados que representan ataduras en nuestra vida, que no podemos salir de ellos ni confesando, posiblemente es que haya un principado posesionado en esa área con la que estoy atado.), me dice que hay:
  • Potestades (los cuales son oficiales con autoridad por parte de Satanás para pervertir la conducta, el pensamiento y la fe del creyente, estos operan de diferentes maneras en diferentes áreas, sin embargo su fin es influenciar al creyente, sugestionarlo para que les provea de entrada a su vida y permitirle controlarlo por medio del pecado que no ha sido vencido.), y por último me dice que lucho contra los Gobernadores de las tinieblas de este mundo y contra:
  • Huestes espirituales de maldad (Estos son seres angelicales, más específicamente poderes espirituales de maldad, inferiores a Dios, pero más elevadas en comparación con la naturaleza del ser humano, las cuales acechan al creyente, y son usadas por Satanás para la confusión, el desorden, la lascivia, la lujuria, la fornicación, la división, y pecados parecidos a estos).

Esto es importante entenderlo si queremos vencer, porque si no entendemos quién es nuestro enemigo, y cómo opera, y quiénes somos nosotros, y cómo debemos operar nosotros, estamos en peligro de ser arrastrados, confundidos, oprimidos y destruidos por satanás.

Ahora, ¿Cómo opera Satanás?…

 A través de la mente. La Biblia dice que nuestras armas son poderosas en Dios para destruir fortalezas, derribando razonamientos que se levanta contra el conocimiento de Dios, llevando todo pensamiento cautivo a la obediencia a Cristo (2 Corintios 10:4-5).

2Co 10:4-5 Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para destrucción de fortalezas; destruyendo razonamientos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia del Mesías.

Note que dice “razonamientos”, “pensamiento”… Por lo tanto, estas fortalezas que con el poder de Dios derribamos se originan en la mente.

Efe 4:22-24 En cuanto a la antigua manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está corrompido por los deseos engañosos, renovaos en el espíritu de vuestra mente, vestidos ya del nuevo hombre, que fue creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

Este pasaje tiene un cuerpo. En versículos pasados, en el 17,18, y 19, Pablo describe la vida vana de los gentiles, haciendo mención de que “andan en la vanidad de su mente”, con “entendimiento entenebrecido”, y ahora viene y me dice que el viejo hombre está corrompido por los deseos engañosos, este es el viejo (Quien yo era), y que el nuevo (quien yo soy) fue creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Pero en medio de ambos Pablo dice “renovaos en el espíritu de vuestra mente”, de manera que este es el factor que determina mi estado espiritual.

Efe 2:1 En cuanto a vosotros, estabais muertos en vuestros delitos y pecados,

Efe 2:2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, según el curso de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, del espíritu que ahora actúa en los hijos de desobediencia.

Efe 2:3 Entre ellos también vivimos todos nosotros en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

Fíjese que Pablo empieza con que estábamos muertos en delitos y pecados, y me dice que estaba operando en mí una fuerza espiritual superior, y me dice que esa fuerza es satanás, y recalca que así andábamos siguiendo la voluntad del diablo, porque nos guiaba, operaba sobre nosotros, y mientras yo era dominado por satanás vivía conforme a los deseos de mi carne, y ahora pasa a lo crucial: Haciendo la voluntad de la carne y los pensamientos, y que nuestra naturaleza era de hijos de ira.

De manera que, en resumen Pablo está diciendo que la manera corrompida de vivir era porque mi naturaleza, lo que yo soy, lo que yo pienso, lo que yo concibo en mi mente, estaba corrompida, y que Satanás controlaba mi mente, llevándome a pensar corrompidamente, vivir corrompidamente, y como resultado ser hijo de ira.

(Recuerde que la Biblia dice en Proverbios que como el hombre piense en su corazón así es él, por lo tanto su mente determina el rumbo de su vida).

Por lo tanto, viendo los pasajes mostrados, podemos ver que satanás busca controlar es la mente del cristiano, por lo cual, la lucha contra el pecado (la primera guerra espiritual), se origina en la mente del creyente. El pecado se concibe en la mente, no en la acción. La maldad se concibe en la mente, no en la acción. La lujuria y la lascivia NO se conciben en el acto, sino en la mente. Por tanto donde debemos enfocarnos para vencer no es en la conducta, sino en la mente.

Habiendo dicho esto, recalco que el que es cristiano nacido de nuevo tiene la mente de Cristo (1 Corintios 2:16), es decir, no que éste ahora se convierte en Cristo por definición, sino que en el proceso de regeneración (salvación), el creyente recibe un nuevo corazón, y por implicación una nueva mente, que viene a reemplazar la vieja; esta mente y corazón que vienen a tomar lugar en el creyente es lo que conocemos como la mente de Cristo, siguiendo el proceso que habla Ezequiel 36:26-27.

Ahora bien, todo creyente es carnal, es decir que tiene un cuerpo físico, pertenece al plano físico-terrenal; esto indica, que el ser humano, está sometido a un estándar de vida el cual es regulado por el tiempo, el espacio, las decisiones, etc… El detalle aquí es el hecho que este mundo (no el planeta, sino el sistema) está regido por satanás, según Efesios 2:2-3, por lo tanto, como satanás es el enemigo de los creyentes, él va a buscar la manera de manipular, sugestionar, y desviar nuestras decisiones y acciones en el curso al que él lleva a este mundo, y por esto es que tenemos una lucha.

La lucha viene por el hecho que estamos llamados a vivir como ciudadanos del reino aquí en la tierra, y andar en la mente de Cristo todos los días, y satanás como antagonista principal de nuestra historia, buscará la manera para tergiversar, y corromper los propósitos de Dios, pervirtiendo a los hijos de Dios.

Nota: Aunque muchos están en contraposición con estas afirmaciones, declarando que los cristianos no podemos ser confundidos o extraviados o influenciados por satanás por tener al Espíritu de Dios en nosotros, la Biblia sí afirma que los cristianos pueden ser extraviados (Stg 5:19), también Pedro nos alerta a estar firmes por nuestro enemigo (1 Pedro 5:8), Pablo advierte a los corintios que no ignoren las maquinaciones de satanás (2 Corintios 2:11), y a su vez Jesús oró para que fuésemos guardados del maligno (Juan 17:15), de manera que vemos que existe la posibilidad de que un cristiano, hijo de Dios, nacido de nuevo, sea extraviado de la verdad. Además, el autor a los Hebreos en el capítulo 3:12-13 nos recalca  que “Mirad pues hermanos, no sea que acaso haya en alguno de vosotros un corazón malo de incredulidad como para apartarse del Dios vivo. Antes bien, exhortaos los unos a los otros cada día, en tanto se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado”.

Por esto, la misma Biblia dice que la mente determina el rumbo de la vida (Proverbios 4:23 NTV). Si satanás puede controlar tu mente, podrá controlar tu vida; si le permites a satanás manejar tu forma de pensar, él controlará tu forma de vivir.

Ahora, hay una anomalía que está afectando a la iglesia de Dios en el mundo en este tiempo y es el hecho que los cristianos a pesar de que tienen la mente de Cristo, no viven conforme a Cristo, lo niegan con sus actos y pensamientos, dicen mucho pero hacen muy poco. ¿Cómo podemos resolver esto hoy?

 Una de las cosas más importantes en la lucha contra el pecado es reconocer la relación entre el “ser” y el “hacer”. Esta diferencia marca un hito en la guerra espiritual porque de eso nos componemos los seres humanos. Nuestros sentimientos generan nuestras decisiones; conforme usted piense en sí mismo, así actuará. Vivimos en un plano físico donde lo que pensamos eso hacemos ¿cierto? Por lo tanto nuestras decisiones tienen un efecto gigantesco en nuestro destino, y en el mundo espiritual también. Una sola acción puede generar la ruina para una familia, así como también su prosperidad.

En fin, tus decisiones marcan precedentes en tu vida. A menos que tu “hacer” sea alineado con tu “ser”, tu vida no tendrá mucha significancia. Esto en la lucha espiritual contra el pecado es crucial porque, en el reino de Dios, cuando el “ser” y el “hacer” convergen en los propósitos de Dios, tu vida se convierte en una saeta afilada en la aljaba del arquero del reino, en una flecha bien afilada, encendida con el fuego del Espíritu, en la aljaba de Cristo para derrocar las fuerzas sobrenaturales de la tinieblas.

Ahora bien, Pablo habla de esto en su carta a los Romanos en el capítulo 6. Pablo les recuerda a los creyentes romanos, que el pecado ya no tenía ningún poder sobre ellos. Esto usted tiene que recordarlo siempre; el pecado no tiene poder sobre su vida. Desde el versículo 3 al 4, nos habla de la semejanza del bautismo.

Rom 6:3 ¿No sabéis que todos los que fuimos bautizados en Jesús el Mesías, fuimos bautizados en su muerte?

Rom 6:4 Por tanto, fuimos sepultados juntamente con Él para muerte por el bautismo, para que así como el Mesías fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida.

De manera que Pablo relaciona el bautismo del creyente en Cristo con la resurrección poderosa del Salvador. El bautismo en Cristo, no solamente sirve como una identificación espiritual ante el Padre y la esfera de tinieblas de su salvación, sino que por medio de él usted tiene la Vida de Cristo en usted, y ahora satanás debe reconocer que ya no tiene poder sobre usted. Esto es la transferencia del reino de satanás al del Hijo (Colosenses 1:13).

Luego Pablo lo relaciona con la muerte y resurrección del Salvador.

Rom 6:5 Porque si hemos llegado a ser injertados en la semejanza de su muerte, también lo seremos en la de la resurrección;

Rom 6:6 sabiendo esto: que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Él, a fin de que el cuerpo del pecado fuera desactivado para no servir más al pecado.

Rom 6:7 Porque el que murió, ha sido libertado del pecado.

 Pablo habla ahora en términos espirituales, denotando que se trata del “ser” de quien está hablando, hace alusión a una palabra que él mismo enseñó a otra iglesia, donde dice que Cristo resucitó primero, como primicia de aquellos que creemos en él. Esto quiere decir, que Cristo es el prototipo de la resurrección, el modelo, la figura, el espejo, la esencia de la resurrección, y por tanto, como espiritualmente hemos sido bautizados en él, se genera en nosotros una correlación espiritual entre el “ser” de Cristo y el mío.

Usted debe saber que, espiritualmente usted ha muerto; empecemos por ahí; de hecho, espiritualmente usted estaba muerto, pero en Cristo usted recibió vida eterna, pero como consecuencia natural usted murió a otras cosas. Es como un cambio de residencia; cuando usted adquiere una nueva pieza para vivir, usted se muda para habitar su nueva casa, pero como consecuencia natural usted renuncia a la otra casa, ya que jamás volverá a habitar en ella.

Así mismo sucede en Cristo. Antes, usted estaba bajo la jurisdicción de satanás, pero ahora usted ha sido transferido a la jurisdicción de Cristo, muriendo a la anterior.

Es como dice en el capítulo 7 de Romanos. La mujer está casada, pero si su marido muere, ya no está ligada a él, sino que es libre para contraer matrimonio con otro hombre; eso fue lo que pasó con Cristo! El lo tomó, y le hizo morir espiritualmente al yugo de satanás sobre usted. Satanás ya no tiene derecho legal sobre usted; a no ser que se lo permita.

Y por último, la comparación entre la resurrección de Cristo y nuestra vida espiritual.

Rom 6:8 Y si hemos muerto con el Mesías, creemos que también viviremos con Él;

Rom 6:9 sabiendo que el Mesías, habiendo sido resucitado de entre los muertos, ya no muere: la muerte no se enseñorea más de Él.

Rom 6:10 Porque en cuanto a que murió, al pecado murió una vez por todas, pero en cuanto a que vive, para Dios vive.

Rom 6:11 Así también vosotros, consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Jesús el Mesías.

¿Alguna vez ha visto las historias de los padres que anhelan a sus hijos cuando estos se mudan, que dicen frases como: “No podemos impedir el vuelo”, o “ya salieron del nido”? Los padres comparan la ida de sus hijos con el desarrollo de un polluelo que aprende a volar y nunca vuelven, porque forjan su propio camino y vida.

Algo así sucedió en la resurrección, y Pablo dice que habiendo resucitado de entre los muertos, ya no muere, y la muerte no se enseñorea más de él. Cristo dejó el sepulcro y su ropaje real para emprender vuelo a la eternidad en la diestra del Padre y nunca más regresar a los “dolores de la muerte”.

Y Esto mismo sucedió en su interior al nacer de nuevo! Pablo dice: Considérense muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús. Es decir, entiendan que ustedes ya no pertenecen a este nido donde abunda el pecado; las alas de la gracia de Dios les han crecido y por ellas en Cristo deben volar a su nueva etapa: La vida eterna. Usted debe entender, que usted ya no le pertenece a satanás, ni al pecado, ni a la muerte, ni a este mundo de maldad; usted ahora está vivo para Dios, es decir, para hacer la voluntad de Dios en Cristo Jesús, para vivir el destino profético que Dios declaró para su vida antes de la fundación del mundo.

Pero de nuevo caemos en el principio. Pablo dice “consideraos”, quiere decir, “piensen de ustedes mismos, piensen”. A menos que usted sepa, entienda y asimile que ya el pecado no tiene poder sobre usted, usted siempre vivirá como un derrotado, en vez de ser más que vencedor, será más que perdedor.

Aquellos que vencen la lucha contra el pecado, son los que tienen muy claro su “ser”, lo que ellos son en Cristo, aquellos que piensan correctamente de ellos mismos como para vencer a satanás y sus demonios. Y ahora, partiendo de esta connotación mental, Pablo pasa al “hacer”…

Rom 6:12 No permitan que el pecado controle la manera en que viven; no caigan ante los deseos pecaminosos. (NTV)

Quiere decir, que el pecado tiene el poder de controlarme, pero si yo se lo permito. Entienda eso. Si usted le da cabida al diablo en su vida, terminará convirtiéndose en aquello de lo cual fue liberado. Por eso dice “No permitan…”. Y por otra parte, Pablo me está diciendo que yo tengo la capacidad (por el Espíritu Santo) de vencer el pecado, “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”(2 Timoteo 1:7).

Ahora pasa a la relación entre el “ser” y el “hacer”…

Rom 6:13 No dejen que ninguna parte de su cuerpo se convierta en un instrumento del mal para servir al pecado. En cambio, entréguense completamente a Dios, porque antes estaban muertos pero ahora tienen una vida nueva. Así que usen todo su cuerpo como un instrumento para hacer lo que es correcto para la gloria de Dios.

El “Ser”:antes estaban muertos pero ahora tienen una vida nueva”.El “Hacer”:entréguense completamente a Dios”, “Así que usen to do su cuerpo como un instrumento para hacer lo que es correcto para la gloria de Dios”.

Esto quiere decir que mis decisiones tienen peso en mi estado espiritual. Después de ser creyente, usted tiene la facultad dada por Dios de decidir crecer espiritualmente o estancarse. Si usted no crece es porque usted no quiere hacerlo, ya que Dios ha determinado medios por los cuales crecer, sin embargo el principal ingrediente humano es la voluntad.

Usted no puede pretender vencer el pecado en su vida si lo que hace no se relaciona con lo que usted es. Si usted dice que es hijo de Dios, debe comportarse como uno. Si usted dice que es libre, compórtese como libre, y no como esclavo del pecado.

Como dato importante:

Rom 6:16 ¿No se dan cuenta de que uno se convierte en esclavo de todo lo que decide obedecer? Uno puede ser esclavo del pecado, lo cual lleva a la muerte, o puede decidir obedecer a Dios, lo cual lleva a una vida recta.

Pablo ahí dice claro: “decide obedecer”. ¿A quién está decidiendo obedecer? Le recuerdo que a quien usted decida libremente obedecer, a ese se rendirá y conforme a eso las cosas en su vida empezarán a moverse.

Tenemos el ejemplo de Josué:

Jos 24:15 Pero si te niegas a servir al SEÑOR, elige hoy mismo a quién servirás. ¿Acaso optarás por los dioses que tus antepasados sirvieron del otro lado del Éufrates? ¿O preferirás a los dioses de los amorreos, en cuya tierra ahora vives? Pero en cuanto a mí y a mi familia, nosotros serviremos al SEÑOR.

Esta determinación cambió para siempre las vidas de esos hombres, y usted debe hacerse la misma pregunta. ¿A quién voy a servir? A Dios, o a satanás.

Para concluir, déjeme decirle que donde usted ubique su tesoro, ahí estará su corazón (Mateo 6:21), es decir que lo que piensa, es definido por lo que más ama o atesora, o lo que más ama o atesora, es lo que regirá su vida.

Rom 8:5 Porque los que viven según la carne, tienen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven según el espíritu, en las cosas del Espíritu.

Rom 8:6 Porque la manera de pensar de la carne es muerte, pero la manera de pensar del espíritu, es vida y paz;

Piense bien en todo lo que usted atesora, y analice si lo que atesora es carnal o espiritual, y ese análisis le servirá para saber a quién usted adora. Mientras usted se mantenga pensando igual, jamás disfrutará a plenitud de la vida de Dios, del poder de Dios aquí y ahora. Es necesario que usted despierte a la realidad espiritual de que ha sido comprado por precio, y trasladado al reino del Hijo de Dios supremo y reinante, y que como real sacerdocio y nación santa usted debe reflejar la santidad de su Señor en todo lo que haga, para que así las virtudes del que le llamó puedan ser conocidas a este mundo.

Sin una mente santa, no puede haber una conducta santa.